El Avilés se ahoga en sus errores
Cuando los equipos de fútbol se meten en zona roja suelen verse afectados por un síndrome que llaman de colista, según el cual a las propias carencias se unen otros condicionantes, como por ejemplo una actuación arbitral tan nefasta como la de ayer.
El colegiado gallego Rosanes González no puede ser el culpable de la derrota que en conjunto blanquiazul sufrió en la tarde de ayer, aunque anulase un gol que pudo ser legal. Pero suya sí es la responsabilidad de cargarse un partido por ineptitud. Ineptitud como la que acompañó en su reparto de tarjetas amarillas, con unos primeros 45 minutos en los que atemorizó por completo a los jugadores locales, o en su total inhibición para cortar las numerosas agresiones que enseguida surgieron entre varios jugadores de los dos bandos.
La consecuencia de sus continuos desatinos provocó una auténtica locura colectiva y, al final, pérdida de nervios y expulsiones de Tatí, que reclamaba la anulación de un gol en el minuto 80 de Guy, por una agresión, y de Urízar, por una bien ganada segunda cartulina amarilla.
Repasada esta calamidad actuación arbitral, se insiste en que Rosanes no derrotó al Avilés, hay que hablar de los noventa minutos como tales.
Visto el mismo, idéntica reflexión a la de tardes anteriores: A los blanquiazules no les sobran, precisamente, los recursos para atacar. Sin juego por las bandas, la izquierda es decorativa, y total indolencia en las cercanías del gol, ganar un partido es tarea harto complicada.
Muchas carencias
El Avilés del gijonés Echevarría y Segundo no fue mucho mejor que el anterior de Jon Pujana. La única esperanza es que, el desde hoy nuevo entrenador del conjunto avilesino, Raúl González, obre el milagro, aunque deben llegar refuerzos inmediatamente.
El Langreo ganó haciendo bien su trabajo, con una buena disciplina defensiva y una presión y una definición desde la línea de medios que atascaba el juego del equipo del Muro de Zaro. Para atacar, contó con la dirección de Fermín, el oficio de Pipi y Diego y, sobre todo, dos trenes de alta velocidad en los extremos, como son Pilonio y Zurdo. Llegó al descanso con un gol, obra de Diego, que aprovechó una de las dos ocasiones de las que disfrutó ante Santi Calvo. Almansa apenas recibía un par de avisos con disparos lejanos.
Mejoría tras el descanso
En el segundo tiempo, el equipo avilesino sacó la casta y al menos pudo meter al conjunto azulgrana en su propio campo.
Sin buen juego pero con empuje, el Avilés se hacía acreedor de la igualada. Y la consiguió, pero a criterio de uno de los asistentes de Rosanes, fue logrado fuera de la legalidad. El jugador local Urízar, tras un barullo a la salida de un córner, hizo un gol que no subió al marcador. Tatí, por reclamar, vio la cartulina roja.
Después, Guy y Urízar se la ganaron, y ya con tres hombres menos, el equipo recibía el segundo gol, a modo de puntilla.
El Avilés se encuentra, actualmente, en una comprometida situación, ocupando los últimos puestos de la clasificación y sin que su juego haga vislumbrar una mejoría inminente.