Zarpazo del Ribadesella
El Unión Popular de Langreo cedió su tercera derrota en casa, ésta ante un Ribadesella que rompió el maleficio que parecía perseguirle en Liga cuando visitaba Ganzábal. Por primera vez, los riosellanos se llevaron los tres puntos del feudo azulgrana, gracias en parte al excelente planteamiento táctico de su entrenador, José Aurelio Bobes, y también a que los pupilos de Javier Gómez estuvieron muy por debajo de su nivel habitual.
Los locales, que comenzaron bien y en el arranque del partido gozaron de dos buenas oportunidades para marcar en pies de David Pichón -minutos 10 y 17-, se fueron enredando en la tela de araña que el técnico riosellano dibujó en el medio campo. Tras esas ocasiones de Pichón, de cuyos remates uno salió rozando el travesaño y el otro tuvo una formidable respuesta del meta Dani, los azulgranas se fueron apagando poco a poco.
Con una fuerte presión en la medular que ejercían Iván Miner, Rubo, Bryan y Osky, el Ribadesella empezó a inclinar la balanza de su lado, ante un Langreo espeso en su fútbol y al que le faltó velocidad y toque para crear peligro en sus aproximaciones a la meta visitante. Los riosellanos iban en quinta velocidad y los locales, en tercera.
El Ribadesella se fue apoderando de la pelota y con ello del control del partido, mientras el Langreo quedaba a su merced. Aunque los riosellanos no ponían en aprietos al portero Gonzalo, la impresión era que el gol estaba más cerca de los de Oreyana que de los de Ganzábal. Pronto se confirmó el buen hacer de los riosellanos y a falta de seis minutos para el intermedio, Ramón cogió la pelota por la parte izquierda del ataque, envió al área para que Osky rematara al cuerpo de Gonzalo, pero el rechace lo recogió Bryan, libre de marca, y aunque Adrián bajo palos desvió su disparo con las manos, de segundo remate Bryan marcó el primer gol.
En la reanudación la decoración no cambió y pronto el Ribadesella hizo el 0-2 en un espléndido cabezazo de Ramón. Ante la debacle azulgrana, Javier Gómez de una tacada dio entrada en el partido a Maikel, Asenjo y Abilio. Con estos tres futbolistas los locales empezaron a tener algo de presencia en ataque, pues hasta entonces habían estado inéditos. Sólo a falta de seis minutos para la conclusión, Otero logró perforar la red contraria y en el último suspiro Omar, en buena posición, remató al limbo.