El testarazo perfecto
Minuto 81 de partido. Al lateral del Langreo Killy se le enciende una ingeniosa luz en un encuentro con muchas más sombras que claros. Saca rápido una falta lateral entre el despiste generalizado de la escuadra del Gijón Industrial. Su centro, bien tocado y con rosca, cruza gran parte del campo para llegar a un solitario Carly. A partir de ahí, la jugada se convirtió en un manual de cómo ejecutar el testarazo perfecto. Desde una distancia considerable, el punta azulgrana conecta un cabezazo cruzado que se cuela fuera de los dominios de Jesús.
Fue el único tanto de un partido que poco más ofreció, aparte de una dosis de calentón extra en los últimos minutos ante las decisiones de un colegiado que estuvo tan mal como el juego desplegado por Industrial y Langreo durante casi todo el encuentro.
Comenzó la primera parte con el conjunto gijonés mostrando más ambición. Andrés generó dos buenas ocasiones, pero estuvo desacertado en la definición. Una de ellas dejó un rechace franco para Cris, cuyo tiro rebotó en un defensa cuando iba camino del gol. A partir de ahí, los de Ballina se diluyeron y se fueron olvidando de atacar.
El Langreo, por su parte, no es que se implicase demasiado en tareas ofensivas, pero en ocasiones puntuales consiguió abrir el campo para que Abraham, en el flanco izquierdo, destapase por momentos el tarro de las esencias y Luis, por banda derecha, causase estragos a la zaga rival por su velocidad. Sin embargo, esas escasas jugadas terminaban casi siempre en un disparo desprovisto de cualquier atisbo de malicia.
En la segunda mitad el sopor se acentuó y los jugadores emplearon más sus fuerzas en quejarse y hacer aspavientos que en buscar la portería rival. El Industrial perdía la poca inspiración que le quedaba y sólo lo intentaba con disparos lejanos. El ataque langreano, simplemente inexistente hasta que llegó el ya descrito cabezazo de Carly, que supuso un oasis en el desierto que estaba siendo el juego ofrecido a los espectadores. Eso sí, los visitantes bien pudieron aumentar su ventaja tras el gol, ya que Manolo envió un remate al palo. Dos tantos habrían sido demasiados para un encuentro despojado de creatividad.