Omar sentencia el derbi
El derbi más desangelado de la última década en el Hermanos Antuña se lo llevó el Unión Popular de Langreo, que demostró que el coliseo caudalista ya no es un campo hostil al sumar su cuarta victoria consecutiva en las últimas campañas. Un triunfo que le acerca a la zona de privilegio y que deja a los blanquinegros en un segundo plano en esta lucha. El azulgrana Omar fue el gran protagonista del choque al anotar un triplete con el que reflejó en el marcador la tremenda superioridad que esta vez tuvo el Langreo sobre un inofensivo Caudal.
Las notables bajas de los caudalistas en la zona de creación -Fidalgo, Falo y Moisés- y la del central Javi dejaron a Mino sin muchas opciones para plantear una nueva edición del derbi de las Cuencas, lo que es cierto, pero el Langreo fue muy superior a un cuadro mierense que nunca estuvo en el partido y que sólo disparó una vez entre los tres palos de Ardura y fue en el minuto 78, cuando Vallina conectó una gran volea desde fuera del área que el meta azulgrana desvió a córner. Con este bagaje ofensivo queda reflejado el papel de los blanquinegros en un encuentro en el que jugaron a remolque de los pupilos de Javier Gómez.
A los tres minutos de juego, Omar adelantó al Langreo, al remachar a la red un despeje de Mingote a un remate de Adrián en una falta sacada por Rubén Menéndez. El tanto azulgrana era la peor noticia para un Caudal que se atascó una y otra vez en la salida del balón desde la defensa. Los centrales Borja y Ricardo nunca pudieron iniciar el juego cómodos y el hecho de que el defensa Toyos actuara en la medular junto a Parra dificultó la salida del balón, lo que hizo que intentaran jugar en largo continuamente, unos intentos que una y otra vez morían en la zaga azulgrana.
La gran ocasión caudalista llegó en el minuto 15, cuando Ángel se plantó solo ante Ardura, pero su intento de autopase lo interceptó la defensa langreana. Esta fue la única ocasión mierense en un primer acto en el que los locales lo intentaron, pero era más un querer y no poder que otra cosa, mientras que los azulgranas, pese a tener menos el esférico, daban la sensación de saber a qué jugaban, pues el mando del choque era suyo. Al poco de iniciarse el segundo acto, Omar dio su segundo «zarpazo», al aprovechar una falta de entendimiento entre Borja y Mingote que le dejó franco el balón para marcar a puerta vacía. Este tanto y el hecho de que Mino quitara a su único jugador con criterio en la media, Parra, para introducir a Iván Nuevo, fueron la sentencia de un choque que hasta que el colegiado pitó el final del mismo fue un auténtico suplicio para los caudalistas, y más cuando Omar redondeó su gran tarde al anotar su tercer tanto en una contra que empezó Rubén Menéndez con un pase a Pichón, quien se internó por la banda derecha y cuyo centró remachó el de Lada a la red. Era el colofón a un derbi que estiró la buena racha azulgrana en Mieres.