Inoportuno tropezón
El Lealtad-Isastur puso una piedra en el camino del Unión Popular de Langreo hacia la promoción de ascenso llevándose un polémico triunfo del Nuevo Ganzábal, en un choque repleto de pasión pero de escaso fútbol. El protagonista del choque no fueron, por desgracia, los futbolistas, sino el colegiado del mismo, el ovetense Mata Areces, quien concedió un penalti más que dudoso de Adrián sobre Rubén Fernández que supuso el 0-2 de los maliayos y el que los langreanos se quedasen con un jugador menos. Pero es que, además, con 0-1 en el marcador dejó escapar una posible pena máxima sobre Arroyabe en el área de los de Miguel Vigón.
Estas dos acciones marcaron un encuentro deslucido, pero muy táctico entre dos conjuntos que a principios de campaña estaban llamados a luchar por la promoción, el Langreo por historia y el Lealtad por contar con una de las plantillas de más «caché» de la categoría. Pese a ser ése el objetivo de partida, el Lealtad con este triunfo se ha asegurado prácticamente la permanencia, pues el descenso no estuvo muy lejos en este curso tan complicado para los de Las Callejas.
Jon Carrera puso a los ocho minutos en ventaja a los de Vigón, pero el Langreo dominaba. Los pupilos de Javier Gómez tenían el balón en su poder e intentaban crear peligro con su fútbol combinativo, pero la baja por lesión de Otero dejó muy huérfana la banda izquierda, donde los jóvenes Arroyabe y Alan no pudieron crear peligro. Así, con el sector zurdo negado, sólo les quedaba la opción de la derecha, donde Carly estuvo activo, pero Sietes y Longi le taparon muy bien. En el segundo acto, los azulgranas tuvieron pocas acciones para empatar, pero en un córner Saúl estuvo a punto. Luego llegaron el penalti y la expulsión de Adrián, que decidieron el encuentro y más cuando Gómez había apostado por una defensa de tres hombres y a uno se lo expulsaron. Pese a todo, a base de casta el Langreo arrinconó a los maliayos y Pichón les metió el miedo en el cuerpo a falta de cinco minutos, pero su posterior expulsión por protestar fue ya el finiquito de un cuadro langreano que murió matando en el regreso del que fuera su icono, Rufi, al coliseo azulgrana.