Miguel impulsa al Avilés
El Real Avilés consiguió ayer en el Nuevo Ganzábal un triunfo de prestigio en un duelo por todo lo alto entre dos de los mejores equipos de la categoría. Una victoria que sirve a los de Bango para colocarse cuartos, en puestos de promoción de ascenso, y acortar distancias con el Langreo, que baja a la tercera plaza, ahora tan solo un punto por encima de los blanquiazules, que ayer dieron un importante paso adelante en sus aspiraciones de estar arriba en la clasificación.
Al margen de los acontecimientos que se vivieron en las gradas, en el aspecto meramente deportivo, el encuentro fue malo de solemnidad, aunque se notó sobre el campo la tensión que provocaba un encuentro de tanta importancia. Al final, el Avilés logró el triunfo en una jugada típica del equipo de Ricardo Bango: balón largo sobre la zaga rival, el delantero Naya la pelea y se la lleva para cedérsela a Miguel, quien mató el partido con eficacia. Un gol «made in Avilés» pero con los papeles cambiados entre Miguel y Naya.
La primera parte fue insulsa y mala a rabiar. Ni uno ni otro querían el balón, les quemaba en los pies. El balón pasaba de un bando a otro sin ningún tipo de criterio y las ocasiones de gol fueron escasas. La más clara fue para los de Bango en el minuto 14, cuando una combinación entre Miguel y Abraham dejó al ex azulgrana dentro del área y su vaselina floja la atrapó Calleja sin problemas. El resto del juego fue escaso y se basó en simples envíos en largo de los zagueros de uno y otro equipo.
En la reanudación, el encuentro siguió igual y la primera ocasión cayó del lado langreano en una falta al borde del área que botó Alonso para que David la enviara a córner. Con el paso de los minutos Bango arriesgó, jugando con dos delanteros, pero al marcar Miguel dio entrada a Salva para reforzar la medular y amarrar un triunfo de oro.
Los de Daniel Suárez, sin recursos ante las lesiones de Carly y Diego Arias, lo intentaron por corazón, pero la zaga blanquiazul estuvo impecable y no dio opciones ni a que los langreanos tuvieran una ocasión clara para entregar un empate a sus aficionados.