A los 78 minutos de juego un aficionado local agredió con su paraguas a Castillo cuando éste se acercaba a recoger un balón en la banda. El jugador del Colunga se tiró al suelo y llegaron momentos de nerviosismo en la grada por la situación del jugador -que se llevó sólo el golpe y no requirió asistencia médica- y la incomprensión del porqué del acto violento del aficionado, que intentó escapar del campo, algo que los dirigentes del Langreo no permitieron. El club azulgrana llamó a la Policía Nacional que tomó los datos al agresor, aunque, para sorpresa de todos los presentes, se le permitió continuar en el partido. Finalizado el partido se acercó al túnel de vestuarios al final del partido para intentar disculparse con Castillo, aunque no llegó a producirse el hecho por deseo del jugador. Un acto que presenció, entre otros, el presidente de la RFFPA, Maximino Martínez.