Tablas en Ganzábal
Asevera la leyenda popular que en el deporte rey quien perdona termina pagándolo caro, y eso fue lo que le pasó ayer al Unión Popular de Langreo en su enfrentamiento contra el filial sportinguista. Los de Pepe Acebal sacaron petróleo de una contra bien llevada por Nacho Cases que habilitó a Carlos Álvarez, quien se internó en el área siendo derribado por el guardameta local Iván Pinel. El consiguiente penalti lo transformó Rochela en el empate a uno definitivo. Esto ocurrió cuando faltaban ocho minutos para la conclusión del partido.
Hasta la reseñada jugada los de Daniel Suárez, que se adelantaron en el marcador en el primer tiempo merced a otro penalti de Omar a Miguélez que Teto transformó magistralmente, habían gozado de varias oportunidades para sentenciar. El Sporting B, que al final se llevó un valioso punto en su lucha por jugar la promoción de ascenso, estuvo bien en labores de contención, pero se prodigó muy poco en ataque, si exceptuamos un disparo de Carlos Álvarez a la base del poste cuando se cumplía el minuto 20 del segundo tiempo. En la primera mitad los de Mareo apenas existieron en ataque. Sólo cabe reseñar una acción de Carlos Álvarez, que poco antes del descanso se revolvió bien en el área y remató al cuerpo del portero.
Los azulgranas, que dejaron escapar una oportunidad de oro para situarse a un punto de los puestos de promoción, realizaron un juego notable, pero suspendieron en la faceta rematadora. Al minuto 10 Saúl se plantó solo ante Sergio Sánchez, pero su disparo lo envió éste a córner. Después Jonás Rozada, Saúl y Carli en boca de gol desperdiciaron un excelente centro de Asenjo. Luego Teto cabeceó a las manos del portero desde el área pequeña. Acto seguido llegó el penalti y el gol azulgrana. Al filo del intermedio Saúl hizo que Sergio Sánchez se luciera.
Al poco de iniciarse el segundo acto Miguélez envió por encima del larguero el balón, tras un regalo de Checho. En el minuto 51, Omar casi marca en propia puerta, después de una gran jugada de Teto, Carli y Saúl. La pelota despejada en semifallo por Omar dio en la cruceta. Minutos más tarde, Teto lanzó el balón a Miguélez, que tras un gran desmarque se quedo solo delante del portero, sin embargo, remató con la derecha al cuerpo de éste. Después vino el jarro de agua fría.