El Covadonga levanta un 2-0 en Nuevo Ganzábal para frenar al Langreo
El Nuevo Ganzábal albergó uno de los duelos más esperados de la temporada en el Grupo 2 de Tercera Federación, un partido entre los gallos de la categoría que concluyó con un justo reparto de puntos (2-2). El UP Langreo encarriló el partido en una primera mitad marcada por su eficacia de cara a puerta, pero los cambios y la reacción del CD Covadonga tras el descanso terminaron por equilibrar la balanza. Antes del pitido inicial de Mhand Asoultim, el estadio guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de los socios locales fallecidos durante el pasado curso.
El duelo arrancó con un Langreo incisivo, dispuesto a marcar territorio desde los primeros compases. Marcos Legaz dio el primer aviso al minuto de juego con un disparo lejano que rozó el larguero y, poco después, volvió a inquietar la meta rival a pase de Omar Álvarez. Por parte visitante, Carlos Cid intentó sacudirse el dominio con un tiro desde la frontal que no encontró portería.
La insistencia local encontró premio a los 23 minutos. Berto González cazó un esférico suelto en la frontal del área, derivado de un mano a mano previo fallado por Iván González, y conectó un gran disparo que se coló por la escuadra para batir a Buru. El Covadonga trató de reaccionar de inmediato buscando la espalda de la zaga azulgrana; Vicente dispuso de una gran ocasión tras un pase filtrado de Nino por la derecha, pero perdonó en el uno para uno ante Adrián Torre.
Cuando la primera mitad llegaba a su fin, Omar filtró un balón por el carril izquierdo que desarmó a la defensa, permitiendo a Borja picar el balón con clase por encima del guardameta visitante para establecer el 2-0 en el minuto 42.
Sin embargo, el guion dio un vuelco en el tiempo añadido del primer acto. En el 45+2’, a la salida de un saque de esquina botado por Álex Arias, Míchel Secades tuvo la templanza de controlar la pelota a la altura del punto de penalti y, de forma acrobática y a la media vuelta, ajustó el balón al palo izquierdo de Adrián Torre. Un gol psicológico que mandaba el encuentro al descanso con 2-1 y daba alas a un Covadonga que hasta entonces se había visto superado por el empuje langreano.
Tras el paso por los vestuarios, David González agitó el banquillo y la pizarra, metiendo al campo piernas frescas y modificando el dibujo táctico para pasar del 4-3-3 inicial a un 5-4-1. La apuesta surtió efecto inmediato. Los ovetenses dieron un paso al frente y acariciaron el empate muy pronto, obligando a Fer Villar a sacar bajo palos y de cabeza un remate que ya se colaba en la portería.
El choque se transformó en un monólogo ofensivo del cuadro visitante. En el minuto 60, Vicente estrelló un centro-chut en el travesaño y, apenas sesenta segundos después, Álex Arias mandó el esférico al lateral de la red tras un gran envío al segundo palo. Esta insistencia del Covadonga encontró su justa recompensa en el minuto 78: Álex Arias sorteó jugadores del Langreo por banda izquierda, combinó con Carlos Cid y este habilitó a Toquero, quien definió con calidad para sellar el ansiado 2-2.
En los minutos finales, el duelo se rompió por completo, convirtiéndose en un ida y vuelta. Jandro dispuso de la réplica local al contraataque para dejar los tres puntos en casa, pero Buru se hizo gigante en el mano a mano para evitar el tanto. Pese a los seis minutos de alargue y la tensión que había, el marcador de Nuevo Ganzábal no volvió a moverse.